EL BENI, homenaje a un grande

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Hay algunos bares que se merecen un homenaje. El Beni (Así se le conocía a pesar de llamarse Gran Vía) es sin duda uno de ellos. Por su idiosincrasia, por su popularidad y porque es de esos garitos que nunca podrán ser imitados. Si no lo conociste pregúntale a algún habitante madrileño de los años 2000 a 2006 (o anterior). Si le gustaba salir de tapas por Madrid esbozará una sonrisa y te contará más de una anécdota referente a este local y a su dueño.

 
Estilo: Inimitable. Único en Madrid, desde luego. Absolutamente todo el bar decorado de arriba abajo con fotos de sus clientes y de El Beni con famosos varios (toreros, actores, etc.). Hasta el punto de que colgaban del techo cual longanizas de chorizo. El otro elemento decorativo lo conformaban las banderas de equipos de fútbol. Y las neveras, los arcones frigoríficos bajos. Ya que la mayor singularidad lo constituía el autoservicio de las consumiciones para las latas y botellines de cerveza “servíos vosotros y al final me decís cuántas habéis tomado”. ¡Qué grande eras! Disponía además de el bocata de la casa, una barra de pan rellena de muuucha comida (x.e. de albóndigas) y de la ración de pollo flambeado al ron.


Punto fuerte: El ambiente tan amigable que se respiraba y El Beni. Ese personaje tras la minibarra (cubículo sobresaliente entre las fotos) que con su acento extremeño te obligaba a coger la bandeja de tapas de jamón y te insistía “Esto es gratis, esto es para que los clientes estéis a gusto. Tenéis que sentiros en vuestra casa”. Y te sentías bien, di que sí. Su confianza en tu suma de botellines se veía siempre recompensada con la cifra exacta y la propina que se merecía.

Punto débil: Era pequeñito y a veces no se podía entrar; le faltaba aire acondicionado y los días de calor se sufría...

Referencias en precio: Tercios a 1€. Ración de pollo al ron, 4€.


Situación: Entre la plaza de Santo Domingo y Gran Vía, en la hacer izquierda de Isabel la Católica. Metro Santo Domingo.


*El Beni falleció en otoño de 2006 y el bar cerró. A muchos nos dio verdadera lástima. Entonces no existían apenas las redes sociales, pero frente a la puerta se acumularon numerosas notas y flores de gratitud y homenaje. Sirva esta reseña en su memoria.


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